Quiero vivir en esta nebulosa tríptica, porque
el tres es un número mítico, porque así me siento casi feliz, porque sí…
El jarrón apoyado al centro de la mesita baja
de roble me embriaga de ensoñaciones múltiples, vapores exhalados de los
pétalos blancos de jazmín, me traslada
de visita por mi infancia en la casa del Prado, y me siento casi en paz, no
entiendo por qué. Será que es casi verano, será que es casi Navidad , será que
recuerdo que tuve un pasado niño casi
normal.
Lo normal no es mi norma: no me gusta sobremanera el chocolate ni los
helados, ni siquiera Brad Pitt. Y sin
embargo tuve un sueño de tapa de libro de manual de psicología femenina de los
años 50 (que bien contento habría dejado a Schopenhauer) que,
por otra parte, no fueron los años en que mi vida vivió, si se me
permite la redundancia.
Si no la permiten, da igual, porque soy
escencialmente una transgresora, aunque
para recordármelo, tenga que embeber mi cuerpo
y alma de este elixir maravillosamente granate, dulce y viscoso, que sorbo tras
sorbo va llevándome de regreso a mi.
Pero perdida de mi, fui , de cierta manera
desfasada - o no tanto- una Susanita más entre tantas. Y quiso el universo
entretejer sus hilos de tal forma misteriosa e inexplicable que , exactamente
30 años después de que Quino la diera a luz desde la aguda punta de su lápiz, ni
un día más ni uno menos, yo daba a luz a
mi primogénita . Igual que 30 años hay entre el nacimiento de mi madre y el
mío. Otra vez el tres…
Y a partir de allí mi sueño de tres empezó a
rodar, sueño que soñé sin querer soñar…
una casa luminosa y una mesa de desayuno servida, y el pan humeante y la leche
tibia, y las risas y la charla amena, y el beso en la frente y el abrazo
protector… creo que lo vi en un aviso de café, tan poco era mi sueño y tanto.
Tanto que no tenía ya espacio para otro sueño,
y la Mafalda que había en mí, yo lo sabía, lo sentía, se vio arrinconada al último recodo del tiempo y de pronto
¡plop! Desapareció. Desapareció llevándose mis sueños más profundos y reales,
aquellos que yo aún no alcanzaba a conocer, aquellos que eran yo siendo yo, siendo…
Muchos años han pasado, muchos sueños
despertados y vivido lo real, tan diferente, tan frustración y desconcierto, tan decepción y
llanto por el tiempo perdido , tan culpa
y miedo de volver a perder.
Me encuentra la vida ahora despertando de mi
imbecilidad. ..La inteligencia es una gran embustera sobre valuada. Y me
encuentra más frágil, más fuertes mis
miedos. Pero digo que ya basta de vivir sueños ajenos, y quiero vivir los míos
que aún no descubro del todo…y vos me entreverás con los tuyos propios y quizá
sea eso, tus sueños, los míos …
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