En la
puerta de casa
Mientras hojeo
un libro, distraída.
Entonces hoy
te traeré en un recuerdo
Y haré del
holograma de tu cuerpo y alma
Un algo muy
real, tangible , corpóreo y tibio.
Con veintipocos
ya no callará mi piel,
Aún hoy
suave y perfumada,
Embebida de la miel de tus labios ávidos,
Erizada al calor de tus manos sabias,
Encendida al vigor de tu lengua intrépida…
Con
veintipocos te diré lo que ya sabes.
Veinte años
antes tú serás el de hoy
Y yo seré
la de ayer.
Y me
traerás al oído el sonido de tu risa joven,
Tu “dame un
beso” mimoso, “dame un beso” otra vez,
Mientras
nos contamos, y nos enseñamos ,y nos aprendemos…
“Dame un
beso”
y te escucho,
Tu saber inteligente de la vida.
“Dame un
beso”
y quiero
comerte a besos
darte
uno tras otro , tras otro, tras otro…
Veinte años
atrás escucharé
Con
inconfeso orgullo de fruta madura derramándose en miel,
Tus ayes de
amor susurrados , gemidos, casi gritados.
Y mis ojos
verán el brillo de los tuyos
Que me
sonríen- ¡tan lindos!- casi una línea, entrecerrados.
Y en un instante veré que te muerdes el labio
Por no
decir lo yo que supe saber.
Y veinte
años antes , entonces, confesaré:
Porque tus
labios,
porque tus manos,
Porque tu lengua,
porque tu risa,
Porque tus ojos,
Porque tu voz,
Porque
estoy loca por ti
Y vos serás
el de hoy
Y yo seré
la de ayer
Y habrá un mañana para los dos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario